Una «dolça revolució» a veces amarga

13/12/20

Desde este humilde espacio me quiero sumar a las campañas de Josep Pàmies y su Dulce Revolución. Estas son en contra de los continuos intentos de ilegalización tanto de la estevia como otras plantas que él mismo defiende por su valores terapéuticos. La Asociación denuncia, además, que la industria alimentaria haga bandera de las cualidades endulzantes de la esta planta medicinal cuando, en sus preparados a base de aditivo E-960 y otros productos refinados, sólo hay entre un 2% y un 4% de glucósidos de esteviol.  

La estevia (o Stevia rebaudiana) es una planta medicinal de origen sudamericano. Desde hace unos años, se cultiva, se distribuye y se consume también en Europa y en el resto de mundo. Su principio activo endulza trescientas veces más que el azúcar blanco y no aumenta el nivel de azúcar en sangre. Pero este es solo uno de los muchos beneficios que tiene. De hecho, la estevia tiene dos cadenas: una de endulzantes (principio activo rebaudiósido) y una de terapéutica (principio activo esteviósido). 

En formato entero, es decir, en hoja verde, hoja seca y complemento alimenticio, conserva todos los principios activos. Esto no ocurre con los extractos de estevia, que sólo tienen rebaudiósido. Las marcas comerciales elaboran sus productos con estevia sintetizada químicamente bajo el nombre de glucósidos de esteviol o E-960. Son los aditivos alimentarios que encontramos en los supermercados. Mirar las etiquetas y veréis que los preparados que encontramos como edulcorantes de mesa están compuestos por un total de 1% -4% de glucósidos de esteviol, junto con otros productos refinados, por lo que no los podemos considerar endulzantes saludables). Estos edulcorantes procesados por la industria alimentaria que encontramos en el mercado utilizan, pues, sólo la cadena endulzantes de la estevia, pero descartan la cadena terapéutica. 

En nuestro país está permitida la comercialización de sus principios activos, los glucósidos de estevia, como aditivos alimentarios desde 2011, pero no como un alimento o complemento alimenticio. Por tanto, no se puede vender la planta en bruto, en formato de hoja verde, ni en hoja seca. Tampoco en comprimidos ni en otros formatos que incluyan la planta entera de efecto medicinal. ¿Por qué?

Hace catorce años que Josep Pàmies, agricultor de Balaguer y autor de «La dulce revolución» descubrió sus propiedades; «Es una planta que regula el azúcar de la sangre, reduce la presión arterial, regula el aparato digestivo en general, actúa favorablemente en muchas personas con ansiedad, reduce la grasa en personas obesas, es antioxidante y diurética», afirma Pàmies. «Además también está indicada para la caries dental ya que tiene acción antibacteriana. Recientemente se ha comprobado que mejora las funciones cognitivas. Por tanto, está indicada en personas que necesitan mejorar la memoria, la concentración y el aprendizaje «. 

Fotografía de: Carlos García (EL MUNDO)

Según Josep Pàmies, lo más económico es tener una planta en casa, masticar y tragar un par o tres de hojas por la mañana y en ayunas. También se puede tomar en infusión o bien haciendo en casa el edulcorante líquido: «Ponemos a hervir durante 5 minutos 100 gramos de estevia en 5 litros de agua. Lo dejamos hervir 5 minutos y después que repose. Lo colamos y lo dejamos a fuego lento hasta que se evapore el agua. El jarabe que nos quedará al final es la Stevia «.

Josep Pàmies es un agricultor que hace más de diez años que cultiva y vende cientos de variedades de plantas medicinales. Ha llevado a cabo una incansable labor de divulgación de las propiedades medicinales y terapéuticas tanto de la estevia como de otras muchas plantas. Hace un par de años les obligaron, junto con otros productores, a retirar de la venta cualquier producto que tuviese las hojas de esta planta medicinal. Las Agencias de Salud, se reservaron el derecho de «intervenir en las actividades públicas y privadas para proteger la salud y prevenir la enfermedad». Pero muchos defensores de la estevia siempre han asegurado que los argumentos legales que se utilizaron no tienen por objetivo real proteger a la población. Tampoco prevenir enfermedades. 

Pàmies presentó alegaciones y pruebas documentadas que, evidenciaban que, los argumentos en los que se basó la Autoridad Sanitaria eran nulos de pleno derecho. Se demostró que la interpretación del reglamento (CE) 285/1997 y la decisión 2000/196 / CE (bases legales utilizadas en los expedientes) ya fueron rebatidas por tribunales de justicia europeos. Esto ha permitido que la estevia esté legalmente al alcance de los consumidores de Alemania y otros países de la CE. En la campaña a favor de la legalización de la estevia, Josep Pàmies y la Dulce Revolución recibieron el apoyo de más de 38.000 personas.

Desde aquí me sumo al apoyo de la labor totalmente desinteresada de Josep Pàmies y de su Dulce revolución. Sus objetivos, han sido y son que todo el mundo tenga fácil acceso a una salud libre, respetuosa y que preserve el principio del origen de nuestra medicina «primun non nocere» o «lo primero es no hacer daño» y que este principio esté por encima de ningún otro tipo de interés.

Fuente de fotografía destacada: EL MUNDO

Por Cristina Arroyo

Dietista y naturópata

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